El periodista no es ajeno a la historia
He llorado muchos casos. Igual que otros colegas me he desplomado y luego me he parado ante una cámara a informar de manera responsable como si minutos antes no hubiera dado paso a que una lluvia cristalina pero desoladora brotara de mis ojos evidenciando la tristeza y la impotencia en mi rostro. En pantalla no se nota, pero golpea. Ante ella no está permitido quebrarse, pero tras el foco, cuando se apaga la lucecita roja, y se escucha el “fuera de aire” hay alguien afectado también
Read More