El fin del reinado de la izquierda en Bolivia

Por: Edgar Raffa El domingo pasado se celebraron las elecciones generales en Bolivia, en las que la izquierda fue derrotada, prácticamente desapareciendo del mapa electoral después de casi 20 años en el poder en el país andino. El otrora poderoso Movimiento al Socialismo (MAS), fundado por el expresidente Evo Morales, quedó prácticamente sin representación en […]

by | Ago 21, 2025

by | Ago 21, 2025

Por: Edgar Raffa

El domingo pasado se celebraron las elecciones generales en Bolivia, en las que la izquierda fue derrotada, prácticamente desapareciendo del mapa electoral después de casi 20 años en el poder en el país andino.

El otrora poderoso Movimiento al Socialismo (MAS), fundado por el expresidente Evo Morales, quedó prácticamente sin representación en el Senado y solo obtuvo un diputado. El duro revés electoral obedece a años de desgaste, a la crisis económica que atraviesa Bolivia y a la división que surgió entre Morales y su sucesor, Luis Arce. Todo esto permitió que la oposición se encamine a tomar las riendas del gobierno, cuya definición llegará en la segunda vuelta prevista para el próximo 19 de octubre.

Morales, inhabilitado para postularse, instó a sus más leales seguidores a votar nulo, alcanzando un 18%. El candidato oficial del MAS, Roberto del Castillo, apenas obtuvo un 3%, mientras que Andrónico Rodríguez, actual presidente del Senado boliviano y quien en algún momento fue considerado el sucesor de Evo, consiguió un 8%. En conjunto, las distintas expresiones del MAS sumaron un 29%, muy por debajo del porcentaje acumulado por la oposición.

A la segunda vuelta electoral avanzaron el senador Rodrigo Paz Pereira, hijo del exmandatario Jaime Paz Zamora y de tendencia socialdemócrata, y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, más alineado con el conservadurismo. Cualquiera de los dos candidatos que resulte electo presidente en octubre deberá poner en marcha sus estrategias y buscar equilibrios para gobernar en un Congreso muy fragmentado y sin mayorías.

Este trascendental cambio político en Bolivia supone también para los movimientos de izquierda y el progresismo en Latinoamérica un duro golpe, en momentos en los que se vislumbran triunfos de organizaciones políticas de línea conservadora en otras naciones de la región.

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