Pareciera que somos indignos de vivir como los demás, dijo con palabras claramente limitadas por la tristeza Yoni Volci, un hombre de nacionalidad haitiana que conoce la dura búsqueda de una vida mejor.
“Nosotros venimos aquí buscando trabajo porque la situación está dura allá en Haití. Por eso venimos para aquí, buscando la vida”, fueron sus palabras exactas, unas con las que dejó claro que lo que tienen en su país no es vida. Cuenta que desde que tuvo uso de consciencia entendió que salir de ese escenario de violencia y precariedades era la mejor de sus opciones, aunque sabía que no sería fácil.
Volci, es uno de los miles de migrantes que cruzan la frontera terrestre entre República Dominicana y la República de Haití, un límite fronterizo preñado de marcas de ambos lados y que baila un son que silencia sueños que no son visualizados desde los cimientos correctos, pero que aun así están bañados de esperanza.

El final de ese cruce empujado por una realidad implacable en la mayoría de casos es la retención, deportación o repatriación. El drama es peor para quienes logran la azaña de pasar de la frontera.

En un comunicado reciente la Dirección General de Migración ( DGM) informó que durante los últimos seis meses supera los 180 mil los nacionales haitianos repatriados “por condición migratoria irregular”.

Un total de 497, 692 haitianos tuvieron que regresar a su país en 2023, de esa cantidad 246,678, mediante el retorno voluntario (provocado por el aumento de las tensiones entre las dos naciones por el conflicto con la construcción del canal de riego en el Río Masacre) y 251,011 fueron reconducidos a la vecina nación por la via de la deportación o repatriación, de acuerdo a la Dirección General de Migración (DGM). Estas son las estadísticas que también manejaba en ese momento la Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados en República Dominicana (MENAMIRD).
Un negocio instalado en la frontera
Al momento de entrevistar a un nacional haitiano solo portaba pasaporte sin visa. Sobre cómo ingresó a territorio dominicano sin papeles no quiso dar detalles, aunque luego de insistir, admitió “que hay formas” y que lo hizo en “autobús”. Un negocio instalado en la frontera en donde piden elevada suma de dinero para cruzar ilegales.
La Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana de 2017 de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) establece que la población de origen extranjero para esa fecha era de 847,979, de los que 750,174 eran de origen haitiano.

RD ya ha cargado por mucho tiempo un peso ajeno

El gobierno dominicano ha abogado en varias ocasiones ante la comunidad internacional por una salida urgente para estabilizar al vecino país sumido en una profunda crisis social, económica y política. Y ha demostrado sus esfuerzos esfuerzos por frenar la migración haitiana. “Es imperativo manifestar de la manera más firme y tajante posible que la comunidad internacional no debe, ni puede, abandonar al pueblo haitiano en este momento en que los niveles de inseguridad lo están llevando a su autodestrucción”, afirmó el presidente Luis Abinader ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2021, en donde dijo además que la República Dominicana ha encarado por años, prácticamente sola, las consecuencias de la crisis haitiana, y está convencido de que “ninguna acción unilateral será suficiente para superar esa dramática situación”.
A pesar de la cruda realidad, lo cierto es que en cualquier país del mundo, sin documentación de lugar, nadie puede estar de manera prolongada. Por lo que cualquier país tiene derecho a deportar a cualquier persona con estatus migratorio irregular.